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DONACIONES DE MATERIAL AJEDRECÍSTICO

Días atrás se puso en contacto con la Federación Mendocina de Ajedrez la señora Adriana Espínola de Carubín, esposa del Dr. Enrique Carubín, quien fuera un destacado ajedrecista de nuestra provincia durante más de cuatro décadas representando al Círculo Médico de Mendoza, importante animador del ajedrez mendocino y con una vasta trayectoria en el ajedrez provincial.
El motivo del acercamiento fue la intención de poner en valor todo el material ajedrecístico del cual Enrique extrajo sus conocimientos del juego ciencia durante tantos años. El presidente de la FMA Fernando Previtera junto a Jorge Luis Fernández se encontraron con Adriana para aceptar la donación, entre recuerdos de gratos momentos compartidos con Enrique, y aceptaron y agradecieron esta iniciativa, teniendo en cuenta que todo este material que desde ahora formará parte de la biblioteca de la FMA se hubiera archivado o perdido en caso de no tener este gesto tan notable.

Asimismo, hemos recibido material de parte de la familia de Jorge Aparicio, otro destacado animador del juego ciencia local durante muchos años. Su esposa e hija se acercaron al local de la FMA y le entregaron al presidente Fernando Previtera la primera parte del material que pasará a formar parte de la biblioteca de la Federación.

Jorge Fernández escribió la siguiente reseña al respecto:

Mientras hojeo una antigua revista de los años 80, “Ajedrez Mendocino”, compruebo el buen nivel de información que tenía; artículos teóricos, partidas comentadas, información de actualidad. Es una de las tantas iniciativas de Jorge Aparicio Costarelli, en conjunto con Rolando Mavrich en ese momento. Jorge, tuvo una destacada actuación como jugador y como dirigente, pero más que nada como un colaborador constante del ajedrez mendocino. En la actualidad se ha visto obligado a alejarse del ajedrez, pero su presencia está allí, en quienes compartimos con él torneos, dirigencia y sobre todo su predisposición a solucionar o dar con soluciones a los problemas de una actividad completamente amateur. Los más veteranos extrañamos su eficacia. En muchos torneos demostró condiciones para el juego de los reyes y tuvo a mal traer a varios de los jugadores de primera categoría. Recuerdo verle acomodarse los anteojos mientras meditaba una respuesta contundente, en un gesto muy característico de él. Un ejemplo claro es la siguiente partida, contra un jugador durísimo como Gustavo Villar. Un planteo teórico muy preciso, bien conducido por las blancas, ante el siempre peligroso Gambito Budapest; sobre la jugada 17, Villar introduce una novedad teórica. Aparicio encuentra la solución con la entrega de una calidad (una torre por un alfil). Un par de indecisiones por ambas partes y el blanco se hace con la iniciativa y define espléndidamente ante uno de los más sólidos jugadores de Mendoza. Vale la pena recordar este gran pleito de principios de siglo.

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